“Hay heridas que en vez de abrirnos la piel nos abren los ojos”.

Dicen que el último día del año es propicio para cerrar ciclos, poner puntos finales y decir adiós a los que haya que decírselo. Y yo le digo adiós a @movimientosemillagt

Como dice Neruda “hay heridas que en vez de abrirnos la piel nos abren los ojos”.

Tenía la carta hecha desde agosto pero lo postergué, pensando que quizás valía la pena esperar, que las cosas podían cambiar. Obviamente me equivoqué.

Comparto buena parte del contenido de mi carta de renuncia, enviada el mismo 31 de diciembre de 2019.

No fue una decisión sencilla pero al final los casi dos años de silencio ayudaron a tomarla.

Siempre me sentí muy identificada con los ideales y anhelos que tuvieron Juan Alberto Fuentes Knight y Edelberto Torres-Rivas en aquellas primeras reuniones del año 2014, poco tiempo después del retorno de Juan Alberto y mío a Guatemala. Esos ideales y ese eterno optimismo que siempre tuvieron, los animaron a convocar varios profesionales, conocidos suyos, para que se sumaran a un grupo de reflexión (está fue la primera semilla de Semilla).

Nunca imaginé lo que ocurriría muy poco después de ese 13 de febrero de 2018, cuando allanaron nuestra casa y se llevaron esposado a Juan Alberto. Una humillación innecesaria.

Cierto es que juntos, Anabella Giracca, Álvaro Castellanos, Samuel Pérez Álvarez, el propio Juan Alberto y yo, habíamos trabajado en lo que sería ese primer comunicado que se compartiría en caso ocurriera lo que temíamos.

No alcanzamos nunca a discutir ni a esbozar una estrategia de seguimiento, solo llegamos a hablar de la necesidad de separar la comunicación de Semilla de la de la familia de Juan Alberto, y procurar minimizar el daño que podría sufrir el Movimiento y también Juan Alberto. Yo misma di un paso atrás y me desligue de la comunicación del Movimiento.
Lo que nunca vi venir fue cómo al final, varias de esas personas que integraron lo que se dio en llamar “grupo fundador” terminaron por darle la espalda a Juan Alberto y a mí también.

Todo ocurrió muy rápido, no hubo tiempo de reflexionar ni de evaluar nada. Vinieron sí las recriminaciones y los señalamientos infundados (de Anabella especialmente). Se instaló la desconfianza y con ella vinieron mentiras y engaños.

Lo cierto es que había un conflicto de interés enorme, no mío ni de Juan Alberto, sino de Semilla. La persona que había señalado públicamente a Juan Alberto de corrupto, fue precisamente a quien Semilla terminó proclamando como su candidata presidencial.

No les importó que se estuviera cometiendo la peor de las infamias contra uno de los suyos.

Después de meses de estudiar el caso y el expediente no nos cabe la menor duda que éste fue un caso político, que respondió, más al paracuandismo del momento, a la ignorancia y quizás a otros intereses.

Lo que no se dijo

Bastaron los indicios presentados en una conferencia de prensa y el miedo, para que terminaran poniendo entre él y Semilla la mayor distancia posible, en público y en privado.

No creyeron en su inocencia. El mismo fiscal Juan Francisco Sandoval dijo en la audiencia de primera declaración “En las imputaciones realizadas por la fiscalía, en ningún momento se ha hablado de que la actuación se dio debido a que obtuvieron algún beneficio económico ilícito“. Fiscal Sandoval en la audiencia de primera declaración

Tristemente Semilla no tuvo el valor de defender su inocencia. Resultó más fácil deshacerse del problema, ver hacia otro lado. Lo dejaron solo. Permitieron que con esos “indicios”, presentados como verdades irrefutables, se construyera un relato de culpabilidad.

Se olvidaron que una persona ligada a proceso penal es inocente hasta que la parte acusatoria demuestre su culpabilidad en un juicio y una sentencia definitiva, cosa que no ha ocurrido. Han transcurrido 22 meses y ni siquiera se ha llegado a la etapa intermedia. Pero él ya fue condenado, incluso por Semilla. Su sentencia fue el ostracismo, el abandono, el olvido.

Mejor ni mencionar su nombre ni salir fotografiados a su lado, cuidado y nos vinculan con él. Así pensaron. No conviene siendo un partido que abandera la honestidad y la lucha contra la corrupción.

Esa publicidad -aupada por la pluma irresponsable de Martín Rodríguez Pellecer- que hubo el primer día, y que comenzó con ese despliegue innecesario de fuerza, seguido de la conferencia de prensa, trajo duras e incontables consecuencias para él, para mí y para la familia. Además de las políticas, están las reputacionales, las financieras y laborales.

Es un asesinato, de otro tipo, pero un asesinato al fin.

Alguien de esa dirigencia – según sabemos fue el propio Samuel – dijo alguna vez “Juan Alberto es un cadáver político”.

Seguro pensaron: por qué apostar por él, por qué dedicar energías en alguien que está acabado, que dejó de ser un activo político.

Justamente eso terminaron haciendo, lo descartaron como si se tratara de un paria, de alguien que no merece la menor consideración.

Algunos, para justificar su falta de solidaridad y su deslealtad, fabricaron razones absurdas, falsas, que se caen por su propio peso y que solo demuestran mezquindad y pequeñez.

Anabella me acusó de ser yo una traidora. Me pidió que ya no le llamara ni le escribiera. Eso sí, jamás me dijo por qué, simplemente cortó la comunicación.

Cuando uno está en la lona es cuando más necesitas a los amigos, a los compañeros de batalla. Si era cierto que yo la había ofendido de alguna manera, como ella aseguraba, me pareció que podríamos resolverlo. Cuando la amistad es verdaderamente sólida y genuina, cuando hay buena voluntad y buena fe, las cosas tienen arreglo, todas.

Pero lo que pasó fue lo contrario. Y es que en el fondo el interés de ella era voltear la página, allanar el camino y justificar la traición, no la suya únicamente sino la de Semilla. Ya nosotros no le éramos útiles. Al contrario, podíamos traerle problemas y dificultades en un momento crucial, cuando se iniciaba una relación cercana con la potencial candidata presidencial.

Pueden engañar a todo el mundo algún tiempo. Pueden engañar a algunos todo el tiempo. Pero no pueden engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Ninguna solidaridad para uno de los pioneros y fundadores. Ninguna solidaridad para el amigo y el hombre íntegro y decente que es.

Ninguna sororidad para una de las mujeres de Semilla, ninguna.

Solo silencios, largos silencios.

Ojalá lo hubieran defendido la mitad de lo que defendieron a capa y espada a su candidata, más por oportunismo político diría yo y también por cobardía, pensando siempre en movilizar simpatías y el aplauso del público.

El proyecto del que se habló, de largo plazo, de ir acumulando espacios de poder, primero en el Congreso y algunas alcaldías, y luego apostarle al Ejecutivo, se trastocó. Nunca se consideró la posibilidad, ni una sola vez en serio, de correr con un binomio propio. Privó esa visión mesiánica de que ella y solo ella era la opción posible si se quería tener éxito.
Cero confianza en que el Movimiento era capaz de alcanzar al menos una curul en el Congreso. Se cayó en lo que tanto se dijo desde siempre, que no iba a aceptarse el cacicazgo, el caudillismo. Y al final todo giró alrededor de una cacique.
Hasta la incipiente campaña, la inicial, fue definida por ella y su equipo. La marca que se comenzó a posicionar era la de la candidata, no la del partido. La burda copia de la campaña de Bukele lo demuestra. Hasta los colores (pantones oficiales) fueron alterados con tal de complacer a la candidata. Y aunque el partido tenía el poder de imponerse, dado que ella necesitaba el vehículo para correr y era Semilla la organización que le ofrecía ese instrumento, lo que se observó fue incapacidad en negociar términos ventajosos para Semilla en esa alianza.

¿Democracia interna? No hubo. Ni tan siquiera un intento genuino de tener unas primarias. La apuesta fue una sola. Y por eso durante meses nos mantuvieron engañados, ganando tiempo, esperando que ella se decantara por Semilla. A finales de diciembre 2017 llegó con todo su equipo a anunciar que correría con Encuentro por Guatemala, que Semilla era el partido del futuro, que la puerta seguía abierta y que esperaba apoyo. Semanas después todo cambió. Asumo que Encuentro no aceptó algunas de sus demandas.

En lo que respecta al Comité Ejecutivo Nacional todo el proceso fue manoseado desde el principio. El objetivo era asegurarse el poder en ese CEN, a cualquier precio. De nada sirvió el esfuerzo de la Comisión Nacional Electoral en diseñar unas reglas, plazos y procedimientos, para elegir entre las planillas participantes, aquella que luego de una competencia abierta y transparente, alcanzara la mayoría de votos. Al final desbarataron las planillas e impusieron la famosa planilla “consensuada”. Negociaron los votos.

Seguro encontrarán cómo explicar todo lo ocurrido y con seguridad serán otros los responsables, como siempre, porque capacidad autocrítca no la hay.

Pero lo cierto es que en ese momento no tuvieron ningún reparo en aliarse a los autodenominados “thelmistas”, a esos a los que llevaron a Semilla seducidos por el fichaje ganador, y a quienes hoy, algunos llaman impresentables.

Ahora es fácil desacreditar a todos – incluso a nosotros–y decir que son los otros los oportunistas y los que actúan de mala fe, los que no siguen las reglas y no respetan la institucionalidad.

En nuestro caso me queda claro que del árbol caído hacen leña y que quizás lo que esperaban es que se inmolara. Otro mártir a quien olvidar. Y olvidan que el olvido también es impunidad.

Terminé hondamente decepcionada. No dudo que hay liderazgos valiosos y honestos en Semilla –a quienes valoro y respeto mucho- pero lamentablemente no confío en que la dirigencia actual, quienes ejercen verdaderamente el poder, los dejen florecer y con ellos al partido. Será necesario dar una ardua batalla, con altura y dignidad.

Ese fugaz paso y participación en política partidista me deja un sabor amargo y la claridad de que en política, sencillamente no existe la lealtad, ni a las personas ni a las ideas que se abanderan. En este momento no creo que Semilla sea en esencia una opción genuinamente diferente a las demás.

Decidí retirarme por esa razón, porque como dije alguna vez, no es suficiente llegar y alcanzar la victoria, es imprescindible hacerlo con dignidad, sin comprometer los principios y los valores.

Publicado por Mi voz

Con la frente en alto y la dignidad intacta

7 comentarios sobre ““Hay heridas que en vez de abrirnos la piel nos abren los ojos”.

  1. Soy Fraterno Vila Girón, me da mucha pena oir lo que les ha sucedido, pero no son los únicos, yo también estoy siedo perseguido por las mismas personas, personas que lo único que buscan es el poder ,desprestigiando a personas o sectores ( sector productivo en mi caso ).También fuí juzgado mediaticamente .
    Es preocupante ver el daño que se le está haciendo al pais, y en especial a las personas más necesitadas, que supuestamente son su razón de ser..
    Tiene usted razón, el daño que nos hacen en nustra reputación es muy profundo, pues hay muchas personas que no nos conocen y no saben la realidad de nuestros valores y principios.
    Gracias por escribir la realidad de lo que esta sucediendo, la verdad de lo que estas personas realmente buscan.

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    1. Se que no somos los únicos. Cuando visitaba a mi esposo en el Mariscal Zavala conocí muchos en la misma situación. Creo que nadie se merece pasar por esta humillación, sobre todo si ha dado muestras genuinas de querer colaborar con la justicia. Convirtieron la lucha por la corrupción en una carnicería, en un circo romano donde se decide la vida o la muerte de alguien. Y nunca faltan los buitres que se aprovechan de la debilidad en que te colocan para destruirte aún más. He visto como nos fuimos quedando solos. No lo conozco don Fraterno pero usted me parece una buena persona. Nosotros desde nuestras profesiones hemos hecho el esfuerzo de colaborar y aportar al pais. Lamento mucho todo lo que ha pasado. No hay dolores que valgan más o menos que otros.

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  2. Esos “indicios” que presentaron el 13 de febrero de 2018 en una conferencia de prensa, se convirtieron en verdades irrefutables, y se construyó en base a ellos un relato de culpabilidad, que vino como anillo al dedo a quienes detestan a Juan Alberto y no lo toleran por su ideas, por su postura ideológica, o simplemente por ser quien es.

    A mi francamente me cuesta creer que detrás de este caso no hubo una motivación política, además de ignorancia.

    Lo más terrible fue que quienes esperábamos que salieran en defensa de la verdad y de la justicia y levantaran su voz frente a la infamia, no hicieron absolutamente nada, guardaron silencio, por miedo, por oportunismo, por pura cobardía, quién sabe. En todo caso, le dieron la espalda. Y para rematar proclamaron como su candidata, justamente a la persona que lo había acusado injustamente. El hambre de poder envilece a la gente y saca lo peor de ella.

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  3. Ana Cristina. Es una pena todo esto. Yo comprobé lo que tu dices desde mucho antes -justo en los términos que lo describes (antidemocrático, clientelista, improvisado). Yo me considero cuasi fundador. Lo realmente intrigante (e inquietante) es que lo antidemocrático venía principalmente de ti y Juan Alberto.
    Qué cosas, no?
    En cualquier caso, no podemos seguir al ojo por ojo hasta quedarnos todos sin ojos, como dicen, sino que alguien tiene que romper espirales negativas y detener la rueda de un karma tóxico que seguramente terminará engullendo a Semilla. Empiezo yo: mea culpa, no tenía la madurez ni claridad psicológica para ver con claridad.
    Sinceramente te deseo paz a tí y a Juan Alberto. Me partió el alma verlo esposado en las fotos.

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    1. Esa es tu opinión. No la comparto. Lo que escribo es lo que viví. En este país todos tenemos algo de antidemocraticos, tu también.Lo inquietante y deshonesto es jactarse de serlo.
      Mucha suerte en tu vida.

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  4. Comparto tu sentimiento Ana Cristina. Hay cientos como yo que hemos creido y lo haremos siempre de la honestidad de Juan Alberto. El ADN de abnegacion y entrega a los demas que heredò de su padre està poderosamente vivo en todas sus actuaciones. Respecto a los patojos de Semilla tienes razon del injusto destierro que hicieron de su fundador. Inocentes algunos, perversos otros no acogieron las propuestas de defender a JA como otros hermosos y grandes movimientos en el mundo hacen por sus lideres como en el caso de Mandela y de Lula, que la sociedad y la historia los absuelve. Del mismo modo, tengo la confianza de que la justicia despejejara estos sombrios momentos y de que JA saldra bien librado familiar, social y moralmente, porque el principio universal de la etica y del amor al projimo esta siempre acompanandolos a ambos. Un abrazo.

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