No necesitamos tecomates para nadar

El domingo 13 de enero terminó el mandato del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) Provisional de Movimiento Semilla, del cual yo fui parte durante casi dos años.  Es ahora el CEN electo en la Asamblea de Constitución, el que tiene la tarea de conducir al partido en los próximos tres años.

Estas son algunas de reflexiones finales, que compartí antes de retirarme, porque creo que la memoria hay que rescatarla para aprender de los errores y asegurar una transformación real.

Desde que se acordó por una mayoría del CEN Provisional avanzar con las conversaciones o negociaciones con Thelma Aldana y su equipo, las decisiones o falta de ellas, descansaron siempre o estuvieron sujetas a los criterios fluctuantes y planteamientos de la señora Aldana y se olvidaron los ideales propios. Una minoría en ese CEN (tres o cuatro personas, incluyéndome) siempre estuvo insistiendo en el plan B: identificar un binomio propio y no abandonar la idea original de ir progresivamente acumulando poder, enfocándonos sobre todo en el Congreso, no en el Ejecutivo.

Un grupo articulador se conformó y se invirtieron varios meses -entre mayo y diciembre de 2018- en conversaciones que no dieron fruto alguno. El 19 de diciembre, en una reunión con Secretarios Departamentales y Municipales ella anunciaba, en presencia de todo su equipo, que iba como candidata de Encuentro por Guatemala, que Semilla era el partido del futuro. Frente a la noticia, catorce de veinte secretarios votaron entonces a favor de avanzar con un binomio propio.

En esos preciados meses Semilla se estancó, perdió el horizonte, y tiempo valioso que pudo haber empleado en la identificación de sus propios liderazgos, en la formación de sus cuadros, en la elaboración de una agenda legislativa seria, en la puesta en común y discusión de su agenda programática, en el diseño de una estrategia sólida para su participación con binomio propio y con candidaturas para el legislativo y para corporaciones municipales (como modelos).

“Los principios y los valores nos hacen fuertes y marcan la diferencia. En lenguaje cotidiano no todo puede adscribirse a lógica del poder, ni medir por éxitos electorales”. Marcos Roitman, Profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid

El  reconocimiento y valoración de Semilla en la opinión pública es fruto del enorme esfuerzo, trabajo y liderazgo de cientos de semillas, que vimos siempre en Semilla un movimiento de las ideas, semillero de líderes honestos y capaces, con pensamiento propio, con principios que responden a su visión ideológica y con la idea de conciliar la política con la ética (código y decálogo ético).

Fue una dura y ardua lucha no solo por alcanzar el número de adhesiones para cumplir con uno de los requisitos más difíciles para convertirnos en partido político, sino también para asegurar que todas nuestras voces fueran escuchadas, que no hubiera imposiciones, que se compartiera la información, y se comunicara lo que se acordaba hacer y se conviniera con otros.

Todo esto buscaba asegurar que principios como los de democracia interna y la transparencia no fueran solo enunciados sino algo que compartimos y ponemos en práctica en nuestro ejercicio diario de hacer política en el buen sentido.

No sembramos una semilla en un sentido retórico y abstracto. Nuestro decálogo ético no son palabras muertas, hay un compromiso de darles vida. Con nuestro proceder diario estamos sembrando semillas de democracia interna y asegurando que cada uno de esos principios éticos se cumplan.

Decálogo Ético de Movimiento Semilla

Al trabajar de esta manera queríamos demostrar fuerza y grandeza, la fuerza de lograr cosas juntos, de lograr convergencias, evitando que nos contaminen los rumores, las descalificaciones. Semilla no es solo un partido de futuro, es un partido de presente. Con un estilo de trabajo diferente, de debate, de discusión, de crítica, queríamos demostrar que tenemos fuerza, que podemos hacer cosas y hacerlas bien.

Tenemos una marca ampliamente conocida, una reputación, una manera particular de ser percibidos. Tenemos nuestros propios líderes… locales, regionales, nacionales. Así que como dice el refrán “no necesitamos tecomates para nadar”.

Hoy tristemente no me siento representada por su liderazgo. No comparto sus prácticas antidemocráticas y autoritarias y resiento su incapacidad de manejar las diferencias y escuchar todas las voces. Lamenté siempre y sigo lamentando que ese liderazgo se inclinara y mostrara preferencia por esas voces incondicionales antes que por las críticas.

Reconozco que en el camino conocí gente muy valiosa, esa que lucha de verdad por defender ideales, principios y convicciones profundas, a la que respeto mucho. Rescato la decencia y la dignidad de tanta gente buena que está en Semilla, luchando por ofrecer a este dolido país una verdadera opción, que le asegure a su gente (a esas mayorías marginadas) democracia, una vida digna, justicia y equidad.

Publicado por Mi voz

Con la frente en alto y la dignidad intacta

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