La crítica no debe castigarse con el ostracismo

Vivimos tiempos difíciles en Guatemala. En realidad pareciera que siempre estamos en crisis, solo entramos a períodos de una calma aparente que esconde en realidad toda esa porquería que acumulamos a lo largo de muchos años y que nos impide avanzar. Mi papá diría que este es un país inviable. Somos buenos para sumar problemas no para resolverlos.

Hace más de treinta años, siendo una novata reportera, produje varios reportajes sobre la desnutrición en Guatemala. Me impactó lo que el Representante de UNICEF de ese entonces nos dijo a varios periodistas que participábamos en un taller en El Salvador. Dijo: “en Guatemala están produciendo tarados”.  Fue terrible escucharlo pero más terrible comprobar que era cierto, más de la mitad de nuestros niños y niñas padecen algún grado de desnutrición y por esa razón no desarrollan todas sus capacidades cognitivas e intelectuales. Comienzan la carrera de la vida con enormes desventajas.

Y como esta inadmisible realidad tenemos otras: más de tres millones de niños y niñas fuera del sistema escolar; familias que acuden a su precario bolsillo para pagar salud y medicamentos porque no tienen acceso a un servicio público de calidad; falta de empleo digno y de oportunidades; pobreza y una terrible inequidad; discriminación, racismo, hambre, violencia y desesperación que expulsa a cientos, a miles, de su tierra, de su país.

Mientras tanto, grupos de poder -grandes empresarios, militares, políticos, mafias- capturaron al Estado y lo convirtieron en su botín. Tomaron las instituciones y las pusieron a funcionar en beneficio propio, para salvaguardar sus intereses y privilegios. Tener control sobre las instituciones les ha permitido  hacer jugosos negocios, acrecentar fortunas, contar con leyes hechas a su medida, asegurar una justicia blanda que pase por alto sus infamias, comprar presidentes y gabinetes, asegurar que las cosas  funcionen como les conviene.

Muchos queremos que Guatemala cambie, que por fin de muestras que las cosas se pueden hacer bien y en beneficio de la mayoría… pero siempre es lo mismo. Esos grupos de poder no están dispuestos a ceder un ápice, no les interesa los cambios ni los quieren. Al contrario, mejor si todo sigue igual. Y es que lo que han conseguido es en buena parte resultado de ilegalidades, de fraudes, de sobornos, de robos a gran escala, de traiciones. Saben que tendrían que pagar un alto precio por sus delitos y atropellos y no están dispuestos a hacerlo. Por eso se han empeñado en hacer todo lo que esté a su alcance para librarse de CICIG, un ente investigador que si bien no ha estado exento de errores ha desempeñado un papel crucial para acabar con la corrupción y la impunidad.

Confieso que me preocupa que en esa lucha por acabar con la corrupción y los corruptos, no nos importe que puedan cometerse errores o abusos o incluso injusticias. Como decía Martin Luther King “la injusticia, allí donde se halle, es una amenaza a la justicia en su conjunto”.

Las críticas no deben castigarse con el ostracismo y la descalificación. Entiendo los riesgos. Se que cualquier cuestionamiento va a ser utilizado por esos grupos de poder tan empeñados en desacreditar a la CICIG pero eso no significa que guarde silencio y me haga de la vista gorda. Porque como decía alguien en una columna “para quienes no vestimos purismos ni nos rasgamos las vestiduras, no es un tema maniqueo de buenos y malos, sino de responsabilidad y decencia humana”.

Y yo me precio de ser decente. Heredé de mis padres un alto sentido de la dignidad. Amo este país con todo mi ser. Me duele ver como esos que lo han saqueado y han desangrado sin importarles el sufrimiento de su gente, pretenden seguir sacándole provecho y salir airosos, impunes. No debemos permitirlo, eso está claro, pero tampoco podemos aceptar  “daños colaterales”.

Claro que hablo desde el dolor íntimo y personal que me provocó ver cómo atropellaban la dignidad de un hombre honrado y bueno que lo que tiene es fruto de su esfuerzo y su trabajo tesonero. Leer las imputaciones que le hacen y estudiar las pruebas que las sustentan -llenas de falacias e inconsistencias- por supuesto que me da bronca, porque pienso que tratándose de la vida de las personas, de su libertad y su reputación, el trabajo no solo debería estar bien hecho sino con los más altos estándares de excelencia, y no es así.

Publicado por Mi voz

Con la frente en alto y la dignidad intacta

2 comentarios sobre “La crítica no debe castigarse con el ostracismo

  1. Lamentable situación ; similar a lo que se vivió en Alta Verapaz. Usaron la misma técnica de difamación para liberarse del grupo que realmente tenía el liderazgo para instalar a los de su conveniencia; gente sin liderazgo pero que sabe cómo sobarle la espalda a ellos. Por su ansia de poder, fueron capaces de botar asambleas que se habían constituido democráticamente, sencillamente porque se dieron cuenta de que el partido iba a quedar en manos de liderazgos legítimos y que iban a perder el control del partido en Alta Verapaz. El resultado : la organización quedó en manos de gente torpe y puritana que se da baños de pureza y que blande ridículamente sus títulos universitarios, aparte de algunos otros que llevan 10 años estudiando la misma carrera. Sigo torpemente, porque otros, incluso religiosos, que ambicionaron arrebatar el poder usando argucias de la vieja política, al final renunciaron porque vieron que solos no podían hacer nada. El liderazgo legítimo se gana con una vida entera, no con sucias estratagemas, propias de la vieja política ; estratagemas que incluyen la difamación y la calumnia, de lo que también fuimos víctimas nosotros. Hoy, SEMILLA en Alta Verapaz está en a anos de gente que ha desgastado las sillas de otros partidos y tiene amplia trayectoria en la política partidista de “más de lo mismo”; carentes de respaldo de vida y de compasión por las necesidades del pueblo. Ánimo Cristina, no está sola.

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  2. Al igual que ustedes, a quienes puedo llamar amigos aunque no los conozco personalmente, pero lo hago identificado por los ideales, he sido objeto de exacerbadas criticas y descalificaciones por patojos sin ética y de baja moral, que fueron cooptando movimiento semilla en Alta Verapaz. La premisa fue el miedo al verdadero liderazgo social y gremial. Tambien los enquistados intereses politicos de gente marrullera que se esconde en fundaciones y en personajes de la muy.vieja politica. Ahora estoy afuera por.propia decision. Todo lo acontecido en Cobán me deja claro el panorama nacional, porque el Comité provisional no es nada mejor de lo que los Guatemaltecos detestamos, pero no quiero ofender las posibles honrosas excepciones que han mantenido silencio.
    Mi solidaridad con ustedes y mi apoyo y aprecio.

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