Mi voz, nuestras voces

Tenemos más cosas en común de las que imaginamos. Más allá de nuestras aparentes diferencias compartimos nuestro ser mujer.

Todas hemos sufrido, unas más que otras, el desprecio y la discriminación de una sociedad hecha a la medida de los hombres.

En algún momento de nuestra vida hemos sentido miedo a hablar, a levantar nuestra voz. Y a veces, tristemente, han sido otras mujeres las que nos han hecho daño y han intentado debilitarnos.

Este es un bello poema de Gioconda Belli, una mujer con quien siempre me he sentido muy identificada. Quizás porque desearía ser más como ella.

Consejos para la mujer fuerte

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.
Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.
No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.
Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.
Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodéalo de pozos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.
Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.
Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.
Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbrados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuídate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

Crónica de una infamia

Hoy, 13 de febrero, se cumplen dos años del arresto, de la humillación innecesaria, de la infamia. Veinticuatro largos meses de vivir en una total incertidumbre. Algunos reclaman que estuvo muy pocos días en prisión. Por favor.

Recurrir a la prisión preventiva como regla general y no de manera excepcional es preocupante. Conocí a muchas personas durante mis visitas al Mariscal Zavala. Una de ellas fue el doctor Oliva, un hombre sencillo y terriblemente angustiado. Hablamos con él y era notoria su agonía. Más de tres años privado de libertad. No entiendo bien con que objeto y si todo eso se trataba de un genuino deseo de averiguar la verdad e impartir justicia. Solo se que nadie, que cumpla con los requisitos para enfrentar la justicia fuera de prisión, merece pasar por esto.

Esos 17 días que estuvo en prisión preventiva pueden resultar pocos, sobre todo si se comparan con otros casos. Lo cierto es nadie merece una medida tan extrema, especialmente cuando las normas nacionales e internacionales señalan su excepcionalidad y cuando han habido muestras claras de buena voluntad y disposición a colaborar.

Juan Alberto voluntariamente se presentó a la CICIG, al saber que era investigado. Al retornar de Chile en 2014 decidió colaborar con la justicia presentando información sobre el caso Transurbano.

Entre 2015 y 2017 visitó tres veces la Fiscalía contra la Corrupción que tenía el caso y declaró formalmente. Entregó un cartapacio pleno de documentos, incluyendo mensajes electrónicos, los mismos que después se incluyeron en el expediente. En 2016, participó en una reunión informal con funcionarios de la CICIG para discutir el tema. Cuando el caso fue trasladado a la FECI volvió a declarar y entregó copia de la documentación. En abril de 2017, volvió a suministrar información que recopiló como parte de una investigación propia que él realizó.

Molesta y duele la incertidumbre. Y asusta que la vida y el futuro de la persona que más amas, esté en manos de funcionarios, a quienes talvez no les importe llegar al fondo de la verdad. Quisiera pensar que aquí se puede confiar en la justicia, pero sería muy ilusa.

Urge una verdadera élite de profesionales en el Organismo Judicial, jueces que defiendan con los dientes la democracia y los derechos de las y los ciudadanos. Jueces valientes y honestos, libres de presiones o amenazas, que resuelvan apegados a derecho y que les importe más la verdad y la justicia y no el aplauso del público.

¿Es eso posible? No lo creo francamente y eso es lo que asusta, y mucho.

24 meses, una verdadera pesadilla, mucho dolor, mucho. Que terrible que en unos minutos se traigan abajo la trayectoria y la reputación de una persona que pudiendo optar a otras posiciones en el extranjero, decidió poner al servicio del país su talento, su conocimiento y su experiencia.

Esos “indicios” que presentaron el 13 de febrero de 2018 en una conferencia de prensa, se convirtieron en verdades irrefutables, y se construyó en base a ellos un relato de culpabilidad, que vino como anillo al dedo a quienes detestan a Juan Alberto y no lo toleran por su ideas, por su postura ideológica, o simplemente por ser quien es.

A mi francamente me cuesta creer que detrás de este caso no hubo una motivación política, además de ignorancia.

Lo más terrible fue que quienes esperábamos que salieran en defensa de la verdad y de la justicia y levantaran su voz frente a la infamia, no hicieron absolutamente nada, guardaron silencio, por miedo, por oportunismo, por pura cobardía, quién sabe. En todo caso, le dieron la espalda. Y para rematar proclamaron como su candidata, justamente a la persona que lo había acusado injustamente. El hambre de poder envilece a la gente y saca lo peor de ella.

Quedaron los que importan, la familia mía y suya y los amigos/as, esos que han estado y siguen estando cerca, quienes nos abrigan con su cariño, su respeto y su lealtad. A ellos y ellas les doy infinitas gracias.

“Como su amigo, puedo confirmar que Juan Alberto nunca buscó avanzar su carrera o beneficiarse personalmente de los puestos que ocupó ni a través de los proyectos o fondos que manejó. Las múltiples muestras de solidaridad de sus colaboradores hoy evidencian su aprecio generalizado. Al contrario, su libro Rendición de cuentas, que inéditamente transparentó delicados problemas de la gestión pública del Gobierno, le acarreó costos personales e interminables problemas con poderosas figuras políticas en Guatemala. Sus amigos reconocemos en Juan Alberto gran persistencia y tenacidad para enfrentar los más difíciles problemas. El asesinato y legado de su padre lo animaron a trabajar por el desarrollo y democratización de Guatemala y a convertirse en servidor público. Al regresar a Guatemala, como funcionario de la ONU, Juan Alberto dirigió la articulación de un tortuoso pacto fiscal y la elaboración de seis informes de desarrollo humano para Guatemala. Sus capacidades profesionales y personales lo convirtieron en un referente entre una generación de funcionarios, académicos y ciudadanos interesados en la construcción de la paz en el país”. Columna de Hugo Beteta

“…quienes conocemos a personas de la talla de Juan Alberto Fuentes y otras personas como Ana de Molina y Luis Ferraté estamos seguros que tendrán la posibilidad de demostrar su inocencia. No obstante lo vergonzoso, molesto y humillante que pueda resultar ser detenido provisionalmente y estar expuesto ante la opinión pública por la presunta comisión de hechos o de alguna falta que sin propósito directo se haya realizado, va mi solidaridad a Juan Alberto Fuentes en un momento complejo de su vida y que esperamos logre solventar de tal manera que su nombre recupere el valor que durante años ha construido”. Reconocimiento en momentos difíciles. Por Bienvenido Argueta

Sheny Mijangos dijo en su momento, en una columna de La Hora:

Profesionales y ciudadanos comprometidos como Ana y Juan Alberto, es lo que necesita Guatemala para salir adelante, espero que dentro de pocos días recobren su libertad, con lo que no se está vulnerando de ninguna forma el debido proceso y se les dará la oportunidad como ciudadanos probos que son, de defenderse adecuadamente; a pesar de que el daño ya está hecho, pues quienes no los conocen, probablemente ya los han condenado y señalado de corruptos”. Any y Juan Alberto: capacidad-excelencia-honestidad

Gert Rosenthal no dudó ni un minuto en enviar la carta de recomendación que se entregó en el juzgado:

“En mis treinta años de vínculos profesionales y personales con Juan Alberto, me consta su probidad a toda prueba, su mística de trabajo a favor de Guatemala y sj pasión por hacer algo positivo para el desarrollo del país”

Durante 15 años que tengo de conocerlo, me di cuenta que es uno de los profesionales más capaces pero al mismo tiempo es sumamente mesurado, siempre lo vi buscando acercamientos con diferentes sectores nacionales y evitando asumir posiciones extremas, me sorprendía que expresaba una profunda fe en las personas y evitaba dudar, incluso de quienes eran verdaderos lobos, creía en las alianzas y en la construcción de procesos pero sobre todo expresaba respeto por las instituciones y creía en que era posible transformarlas”. Irmalicia Velásquez

Para Juan Alberto Fuentes / Columna de Irmalicia Velásquez

Lo único cierto para mi en este momento es que nos amamos y juntos somos la mayor riqueza que jamás se reunió sobre la tierra.

“Hay heridas que en vez de abrirnos la piel nos abren los ojos”.

Dicen que el último día del año es propicio para cerrar ciclos, poner puntos finales y decir adiós a los que haya que decírselo. Y yo le digo adiós a @movimientosemillagt

Como dice Neruda “hay heridas que en vez de abrirnos la piel nos abren los ojos”.

Tenía la carta hecha desde agosto pero lo postergué, pensando que quizás valía la pena esperar, que las cosas podían cambiar. Obviamente me equivoqué.

Comparto buena parte del contenido de mi carta de renuncia, enviada el mismo 31 de diciembre de 2019.

No fue una decisión sencilla pero al final los casi dos años de silencio ayudaron a tomarla.

Siempre me sentí muy identificada con los ideales y anhelos que tuvieron Juan Alberto Fuentes Knight y Edelberto Torres-Rivas en aquellas primeras reuniones del año 2014, poco tiempo después del retorno de Juan Alberto y mío a Guatemala. Esos ideales y ese eterno optimismo que siempre tuvieron, los animaron a convocar varios profesionales, conocidos suyos, para que se sumaran a un grupo de reflexión (está fue la primera semilla de Semilla).

Nunca imaginé lo que ocurriría muy poco después de ese 13 de febrero de 2018, cuando allanaron nuestra casa y se llevaron esposado a Juan Alberto. Una humillación innecesaria.

Cierto es que juntos, Anabella Giracca, Álvaro Castellanos, Samuel Pérez Álvarez, el propio Juan Alberto y yo, habíamos trabajado en lo que sería ese primer comunicado que se compartiría en caso ocurriera lo que temíamos.

No alcanzamos nunca a discutir ni a esbozar una estrategia de seguimiento, solo llegamos a hablar de la necesidad de separar la comunicación de Semilla de la de la familia de Juan Alberto, y procurar minimizar el daño que podría sufrir el Movimiento y también Juan Alberto. Yo misma di un paso atrás y me desligue de la comunicación del Movimiento.
Lo que nunca vi venir fue cómo al final, varias de esas personas que integraron lo que se dio en llamar “grupo fundador” terminaron por darle la espalda a Juan Alberto y a mí también.

Todo ocurrió muy rápido, no hubo tiempo de reflexionar ni de evaluar nada. Vinieron sí las recriminaciones y los señalamientos infundados (de Anabella especialmente). Se instaló la desconfianza y con ella vinieron mentiras y engaños.

Lo cierto es que había un conflicto de interés enorme, no mío ni de Juan Alberto, sino de Semilla. La persona que había señalado públicamente a Juan Alberto de corrupto, fue precisamente a quien Semilla terminó proclamando como su candidata presidencial.

No les importó que se estuviera cometiendo la peor de las infamias contra uno de los suyos.

Después de meses de estudiar el caso y el expediente no nos cabe la menor duda que éste fue un caso político, que respondió, más al paracuandismo del momento, a la ignorancia y quizás a otros intereses.

Lo que no se dijo

Bastaron los indicios presentados en una conferencia de prensa y el miedo, para que terminaran poniendo entre él y Semilla la mayor distancia posible, en público y en privado.

No creyeron en su inocencia. El mismo fiscal Juan Francisco Sandoval dijo en la audiencia de primera declaración “En las imputaciones realizadas por la fiscalía, en ningún momento se ha hablado de que la actuación se dio debido a que obtuvieron algún beneficio económico ilícito“. Fiscal Sandoval en la audiencia de primera declaración

Tristemente Semilla no tuvo el valor de defender su inocencia. Resultó más fácil deshacerse del problema, ver hacia otro lado. Lo dejaron solo. Permitieron que con esos “indicios”, presentados como verdades irrefutables, se construyera un relato de culpabilidad.

Se olvidaron que una persona ligada a proceso penal es inocente hasta que la parte acusatoria demuestre su culpabilidad en un juicio y una sentencia definitiva, cosa que no ha ocurrido. Han transcurrido 22 meses y ni siquiera se ha llegado a la etapa intermedia. Pero él ya fue condenado, incluso por Semilla. Su sentencia fue el ostracismo, el abandono, el olvido.

Mejor ni mencionar su nombre ni salir fotografiados a su lado, cuidado y nos vinculan con él. Así pensaron. No conviene siendo un partido que abandera la honestidad y la lucha contra la corrupción.

Esa publicidad -aupada por la pluma irresponsable de Martín Rodríguez Pellecer- que hubo el primer día, y que comenzó con ese despliegue innecesario de fuerza, seguido de la conferencia de prensa, trajo duras e incontables consecuencias para él, para mí y para la familia. Además de las políticas, están las reputacionales, las financieras y laborales.

Es un asesinato, de otro tipo, pero un asesinato al fin.

Alguien de esa dirigencia – según sabemos fue el propio Samuel – dijo alguna vez “Juan Alberto es un cadáver político”.

Seguro pensaron: por qué apostar por él, por qué dedicar energías en alguien que está acabado, que dejó de ser un activo político.

Justamente eso terminaron haciendo, lo descartaron como si se tratara de un paria, de alguien que no merece la menor consideración.

Algunos, para justificar su falta de solidaridad y su deslealtad, fabricaron razones absurdas, falsas, que se caen por su propio peso y que solo demuestran mezquindad y pequeñez.

Anabella me acusó de ser yo una traidora. Me pidió que ya no le llamara ni le escribiera. Eso sí, jamás me dijo por qué, simplemente cortó la comunicación.

Cuando uno está en la lona es cuando más necesitas a los amigos, a los compañeros de batalla. Si era cierto que yo la había ofendido de alguna manera, como ella aseguraba, me pareció que podríamos resolverlo. Cuando la amistad es verdaderamente sólida y genuina, cuando hay buena voluntad y buena fe, las cosas tienen arreglo, todas.

Pero lo que pasó fue lo contrario. Y es que en el fondo el interés de ella era voltear la página, allanar el camino y justificar la traición, no la suya únicamente sino la de Semilla. Ya nosotros no le éramos útiles. Al contrario, podíamos traerle problemas y dificultades en un momento crucial, cuando se iniciaba una relación cercana con la potencial candidata presidencial.

Pueden engañar a todo el mundo algún tiempo. Pueden engañar a algunos todo el tiempo. Pero no pueden engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Ninguna solidaridad para uno de los pioneros y fundadores. Ninguna solidaridad para el amigo y el hombre íntegro y decente que es.

Ninguna sororidad para una de las mujeres de Semilla, ninguna.

Solo silencios, largos silencios.

Ojalá lo hubieran defendido la mitad de lo que defendieron a capa y espada a su candidata, más por oportunismo político diría yo y también por cobardía, pensando siempre en movilizar simpatías y el aplauso del público.

El proyecto del que se habló, de largo plazo, de ir acumulando espacios de poder, primero en el Congreso y algunas alcaldías, y luego apostarle al Ejecutivo, se trastocó. Nunca se consideró la posibilidad, ni una sola vez en serio, de correr con un binomio propio. Privó esa visión mesiánica de que ella y solo ella era la opción posible si se quería tener éxito.
Cero confianza en que el Movimiento era capaz de alcanzar al menos una curul en el Congreso. Se cayó en lo que tanto se dijo desde siempre, que no iba a aceptarse el cacicazgo, el caudillismo. Y al final todo giró alrededor de una cacique.
Hasta la incipiente campaña, la inicial, fue definida por ella y su equipo. La marca que se comenzó a posicionar era la de la candidata, no la del partido. La burda copia de la campaña de Bukele lo demuestra. Hasta los colores (pantones oficiales) fueron alterados con tal de complacer a la candidata. Y aunque el partido tenía el poder de imponerse, dado que ella necesitaba el vehículo para correr y era Semilla la organización que le ofrecía ese instrumento, lo que se observó fue incapacidad en negociar términos ventajosos para Semilla en esa alianza.

¿Democracia interna? No hubo. Ni tan siquiera un intento genuino de tener unas primarias. La apuesta fue una sola. Y por eso durante meses nos mantuvieron engañados, ganando tiempo, esperando que ella se decantara por Semilla. A finales de diciembre 2017 llegó con todo su equipo a anunciar que correría con Encuentro por Guatemala, que Semilla era el partido del futuro, que la puerta seguía abierta y que esperaba apoyo. Semanas después todo cambió. Asumo que Encuentro no aceptó algunas de sus demandas.

En lo que respecta al Comité Ejecutivo Nacional todo el proceso fue manoseado desde el principio. El objetivo era asegurarse el poder en ese CEN, a cualquier precio. De nada sirvió el esfuerzo de la Comisión Nacional Electoral en diseñar unas reglas, plazos y procedimientos, para elegir entre las planillas participantes, aquella que luego de una competencia abierta y transparente, alcanzara la mayoría de votos. Al final desbarataron las planillas e impusieron la famosa planilla “consensuada”. Negociaron los votos.

Seguro encontrarán cómo explicar todo lo ocurrido y con seguridad serán otros los responsables, como siempre, porque capacidad autocrítca no la hay.

Pero lo cierto es que en ese momento no tuvieron ningún reparo en aliarse a los autodenominados “thelmistas”, a esos a los que llevaron a Semilla seducidos por el fichaje ganador, y a quienes hoy, algunos llaman impresentables.

Ahora es fácil desacreditar a todos – incluso a nosotros–y decir que son los otros los oportunistas y los que actúan de mala fe, los que no siguen las reglas y no respetan la institucionalidad.

En nuestro caso me queda claro que del árbol caído hacen leña y que quizás lo que esperaban es que se inmolara. Otro mártir a quien olvidar. Y olvidan que el olvido también es impunidad.

Terminé hondamente decepcionada. No dudo que hay liderazgos valiosos y honestos en Semilla –a quienes valoro y respeto mucho- pero lamentablemente no confío en que la dirigencia actual, quienes ejercen verdaderamente el poder, los dejen florecer y con ellos al partido. Será necesario dar una ardua batalla, con altura y dignidad.

Ese fugaz paso y participación en política partidista me deja un sabor amargo y la claridad de que en política, sencillamente no existe la lealtad, ni a las personas ni a las ideas que se abanderan. En este momento no creo que Semilla sea en esencia una opción genuinamente diferente a las demás.

Decidí retirarme por esa razón, porque como dije alguna vez, no es suficiente llegar y alcanzar la victoria, es imprescindible hacerlo con dignidad, sin comprometer los principios y los valores.

Lo que no se dijo

 

En el caso Transurbano la misma fiscalía reconoció que ningún miembro del gabinete se benefició económicamente con recursos derivados de corrupción.

En palabras de Juan Francisco Sandoval, director de la FECI, “Debe de quedar claro que en las imputaciones realizadas por la fiscalía, en ningún momento se ha hablado de que la actuación se dio debido a que obtuvieron algún beneficio económico ilícito…” [Cita de Juan Francisco Sandoval durante la audiencia de primera declaración, 26/2/2018].

No era un nuevo proyecto de inversión, sino la continuación del subsidio al transporte. Se siguió el mismo procedimiento establecido durante los 30 años previos (aprobación vía acuerdo gubernativo del Organismo Ejecutivo). La figura del Acuerdo Gubernativo como mecanismo para entregar el subsidio a la AEAU ha sido ampliamente utilizada en gobiernos anteriores. Por ejemplo, sólo entre 2004 y 2007 se aprobaron 14 acuerdos gubernativos para entregar subsidios a la AEAU.

Hay una obvia confusión entre subsidio y proyecto de inversión pública, que implican normas y procedimientos financieros diferentes. En el caso de los subsidios, como es el que se aprobó para el sistema prepago, la normativa existente requiere 6 pasos muy claros que se siguieron al pie de la letra.

El Acuerdo Gubernativo 103-2009, como cualquier acuerdo de subsidio previo, indicaba que los desembolsos estaban sujetos al cumplimiento de requisitos específicos por parte de la AEAU. El primer desembolso (Q. 80 millones) estaba sujeto a la entrega del Plan Operativo. Ese Plan Operativo se entregó un mes antes del primer desembolso de Q.50 millones. Debido a las dificultades fiscales del momento, los restantes Q.30 millones se entregaron en enero de 2010.

Los siguientes desembolsos estaban sujetos al cumplimiento del Plan Operativo, con el requisito de la publicación en GUATECOMPRAS, y con la responsabilidad de la Contraloría General de Cuentas de velar por su cumplimiento.

El Acuerdo Gubernativo 103-2009, de conformidad con las normas del presupuesto de 2009 (continuó vigente en 2010, pues el proyecto de presupuesto del 2010 no fue aprobado por el Congreso), incluye explícitamente el requisito del uso de Guatecompras. Esas normas también indican que “La Contraloría General de Cuentas velará por el cumplimiento de esta disposición e interpondrá las sanciones que correspondan.”

La responsabilidad de la Contraloría General de Cuentas también había quedado establecida en los Acuerdos Gubernativos previos relativos al subsidio, pues se indicaba que “Es responsabilidad de la Asociación de Empresas de Autobuses Urbanos la correcta utilización de los recursos, mismos que deberán ser fiscalizados por la Contraloría General de Cuentas.”

WhatsApp Image 2018-11-12 at 12.56.18Mediante un comunicado del MINFIN y notas de prensa, Juan Alberto denunció la existencia de anomalías en relación al cumplimiento del convenio. Solicitó públicamente a la AEAU que cumpliera con los requisitos de Guatecompras y anunció que no se firmaría otro Convenio con al AEAU mientras no se cumpliera con el Plan Operativo (no se firmó otro convenio durante su gestión como Ministro). Informó  públicamente que no se reanudarían los desembolsos para el sistema prepago mientras no existiese evidencia clara del cumplimiento de lo convenido (no hubo más desembolsos durante su gestión como Ministro).

Pero lo que quedó en el imaginario es que son culpables.

Reinventarse

49116955_10156603189173859_3993870297341100032_oLo hermoso de la vida es que siempre te da la oportunidad de reinventarte. No importan los años, no importa lo vivido…siempre es un buen momento para comenzar de nuevo, para reinventarse. Y justo eso es lo que pienso hacer en 2019.

Si algo me enseñó el 2018 es que son las pequeñas cosas, justo esas que uno desatiende y pasa desapercibidas, las que alimentan el alma y dan vida al espíritu y lo engrandecen.

También me enseñó que depende de uno y solo de uno que los demás no te hagan daño. Si lo permites, seguro lo harán.

Volveré a escribir, a los libros, al estudio…intentaré ser más disciplinada con el ejercicio y las comidas, cuidaré de mi porque debo estar entera y sana para enfrentar lo que venga.

Volveré a casa, al calor de la familia, a los abrazos y el cariño de los verdaderos amigos y amigas, a las risas de mis hijos.